Desde hace un par de meses, formamos parte de una cooperativa alimentaria en Barcelona. Igual os preguntaréis: "¿Y qué tiene esto que ver con la fabricación de productos?". Pues nada y todo. Es el mismo concepto: comprar comida directamente al productor, en este caso al payés, y lo más cerca posible de tu casa. Menos transportes, menos contaminación atmosférica, menos intermediarios, más calidad, más ganancias para el productor, más sostenibilidad, y mucho más guay. Que sí. Que formar parte de una cooperativa mola.
Funciona más o menos así: Hacemos el pedido por internet y los miércoles se recoge. Te encuentras tu cesta (cada socio tiene una) llena con todo lo que habías pedido (hay una hoja comprobante al lado para que puedas comprobar que todo esté correcto) y te lo cobran directamente de tu cuenta bancaria semanalmente. Una delicia. No tienes que llevar dinero encima y además en la misma cooperativa hay productos de stock que puedes coger a tus anchas, como un mini súper ecológico, y lo anotas en la misma hoja comprobante. Genial. De vez en cuando también tienes que dedicar unas horas al bien colectivo e ir a trabajar haciendo cestas o lo que se tercie, pero no son muchas horas y la organización es impecable.
Estoy hablando de Cydonia, cooperativa con más de 15 años de existencia en Poblenou (Barcelona) que ya ha engendrado 3 cooperativas más de sus listas de espera para ser socio. Una demostración de que de alguna forma se puede estar fuera del gran sistema alimenticio consumiendo alimentos de manera más responsable.
www.cydoniabcn.org
